Te mintieron

EL CÓDIGO ABIERTO
NO NOS VA A SALVAR

Nunca fue su intención.

La Open Source Initiative vive de patrocinios corporativos. La FSF pelea por tu libertad.

§00

Todo empezó con una impresora

En 1980, Xerox le regaló una impresora láser al Laboratorio de IA del MIT. La impresora anterior del laboratorio se trababa a cada rato, así que los hackers leyeron el código y modificaron el software para que avisara a todos los que tenían un trabajo en cola cada vez que se atascaba el papel. Molestia, parche, resuelto. Esa era la relación normal con el software en aquel entonces. Lo arreglabas.

La impresora nueva también se trababa. Esta vez no había código fuente. El Dr. Stallman rastreó a un investigador de Carnegie Mellon que tenía una copia, y el hombre se negó a compartirla porque había firmado un acuerdo de confidencialidad. Había prometido, por escrito, no ayudar a su prójimo. El Dr. Stallman después señaló ese momento como el instante en que entendió lo que el software privativo es en realidad: un sistema para mantener indefensos a los usuarios. GNU se anunció tres años más tarde. Todo el movimiento se remonta a un aparato de oficina y una promesa rota.

Cuarenta y cinco años después, la impresora sigue siendo el objeto más hostil al usuario de todo el edificio, exactamente por la razón que nadie arregló en 1980. Los cartuchos de tinta llevan chips criptográficos para que la máquina pueda rechazar tinta más barata. Las actualizaciones de firmware llegan en silencio y inutilizan los cartuchos de terceros que ayer funcionaban. Hay impresoras que se niegan a escanear, una operación que usa cero tinta, porque lo dice un contador de tóner. Los drivers quedan abandonados, y una máquina en perfecto estado se convierte en chatarra electrónica porque el software se pudrió y a vos te está prohibido curarlo. Nadie arregló nunca el atasco. Lo monetizaron. Cada plan de tinta por suscripción es aquel acuerdo de confidencialidad de CMU con un departamento de facturación adosado.

Así que seamos precisos con las palabras. “Abierto” es un término de marketing. Se acuñó en 1998 expresamente porque “libre” hacía fruncir el ceño a los compradores corporativos, y ese gesto te dice mucho. A estas empresas no las asusta un precio. Las asusta una palabra que te da derechos a vos. Cuando un término espanta justo a quienes lucran con tu indefensión, seguí usándolo.

§01

El software libre vino primero

El software libre data de 1983. El Dr. Stallman anunció GNU en septiembre de ese año, la Free Software Foundation llegó en 1985, y la GPL convirtió las cuatro libertades en algo que se podía hacer valer en un tribunal. Para cuando alguien dijo “código abierto”, el movimiento que renombraba tenía quince años de código a cuestas: Emacs, GCC, la mayor parte de un sistema operativo funcional.

Y la prédica importó tanto como el código. En 1991 un estudiante finlandés empapado del mundo GNU escribió un núcleo por diversión, lo licenció bajo la GPL del Dr. Stallman y lo dejó caer sobre los quince años de herramientas GNU que ya lo estaban esperando. Ese estudiante era Linus Torvalds, y por eso Linux se volvió un sistema operativo en vez de un tarball de hobby. En 1997 Werner Koch escuchó al Dr. Stallman hablar en Alemania, instando a los europeos a construir un reemplazo libre de PGP que la ley estadounidense de exportación de criptografía no pudiera tocar; Koch volvió a su casa y escribió GPG, la herramienta en la que periodistas y disidentes todavía se juegan la vida. Sin prédica, no hay Linux ni GPG. El predicador era estructural.

El código abierto llegó en 1998, y llegó como argumento de venta. Parte de la comunidad había decidido que la palabra libertad espantaba a los clientes, y fueron francos sobre el arreglo:

Algunos de los partidarios del código abierto consideraban el término una “campaña de marketing para el software libre”, que apelaría a los ejecutivos de empresas destacando los beneficios prácticos del software, sin plantear cuestiones de bien y mal que quizás no quisieran escuchar.
Dr. Richard Stallman, sobre el pitch del código abierto

Millones de personas hoy usan y escriben software libre bajo otro nombre, y la mayoría no escuchó jamás el argumento original. Como dice el Dr. Stallman, la mayor parte de la discusión sobre el código abierto “no presta atención al bien y al mal, solo a la popularidad y al éxito”.

§02

De qué se trataba la pelea en realidad

Libre significa libertad, no precio. Libertad de expresión, no barra libre. Un programa es software libre cuando su licencia respeta cuatro libertades, y cada una de ellas le pertenece a la persona que usa el programa. Se leen como una carta de derechos porque eso son. Enumeradas, inalienables, e infringidas con la misma frecuencia:

libertad 0

Ejecutarlo, con cualquier propósito

Usalo para lo que sea, donde sea, para siempre. Sin lista de propósitos aprobados. Acordate de esta; vuelve a aparecer más adelante.

libertad 1

Estudiarlo, cambiarlo

Leelo, aprendé de él, reescribilo. El acceso al código existe para servir a esta libertad, no al revés.

libertad 2

Redistribuir copias

Dale una copia a quien la necesite. Ayudar al prójimo es el objetivo del diseño, no un caso borde de piratería.

libertad 3

Compartir tus versiones modificadas

Publicá tus modificaciones, para que tus arreglos lleguen a todos los que llega el programa.

La GPL se escribió para garantizarlas “para todos los usuarios de un programa”, incluido alguien tres distribuidores más abajo del autor. El copyleft es solo libertad con un mecanismo de cumplimiento adosado. El Dr. Stallman llama a estas libertades esenciales “no solo por el bien del usuario individual, sino para la sociedad entera”, y acá está el detalle: el otro bando nunca discrepó de nada de eso. Simplemente dejó de mencionarlo.

§03

Una de estas organizaciones está de tu lado

La FSF y la OSI se pasan el día hablando de licencias, lo que hace fácil confundirlas. Seguí la plata, mejor. La OSI vive del patrocinio corporativo, y sus patrocinadores son algunas de las empresas más grandes del planeta. La FSF vive de cuotas de membresía de personas individuales.

FSF desde 1983

  • Hace campaña por la libertad de los usuarios de computadoras. Esa es toda su misión.
  • Escribió la GPL, “diseñada específicamente para proteger la libertad de todos los usuarios de un programa”, y la defiende.
  • Sin miembros corporativos. Financiada por cuotas individuales y donaciones limitadas que no compran ni voto ni asiento.
  • Dice “libertad” en las reuniones, sin que nadie se lo pida, desde 1983.

OSI desde 1998

  • Aprueba licencias. (El control de calidad se ve en la §05.)
  • Mantiene una definición que nunca te otorga el derecho a ejecutar el programa. (§04.)
  • Fundada para hacerle el software libre digerible a las empresas, con la ética limada.
  • Entre sus patrocinadores corporativos:
AmazonGoogleMicrosoftMetaCiscoSalesforceBloombergIntel

Las famosas bases populares.

Microsoft y Google no patrocinan cosas por sentimentalismo. La plata a esa escala conduce, diga lo que diga el organigrama. La FSF es estructuralmente imposible de comprar de esa manera: no existe membresía corporativa que comprar. Una empresa puede donar, con límites, y lo que esa donación compra es nada. Una de estas organizaciones existe para defenderte de las corporaciones. La otra les manda una canasta de bienvenida.

Y cuando una licencia se viola de verdad, solo una de las dos aparece. La FSF mantiene un laboratorio de licencias y cumplimiento, contesta consultas de licencias gratis, y posee los derechos de autor que hacen posible la ejecución legal. Cuando Cisco despachó código GPL en los routers Linksys sin ofrecer el código fuente, la FSF los llevó a un tribunal federal en 2008 y llegó a un acuerdo en sus términos: código publicado, un responsable de cumplimiento de software libre designado, dinero pagado. Quien viola la GPL puede esperar un juzgado. La OSI no ofrece nada comparable. No posee derechos de autor, no tiene programa de cumplimiento, y jamás en su vida hizo valer una licencia; las sella y se va. Si acaso, la institución se inclina para el otro lado: su cofundador pasó años sosteniendo que el código abierto “ya no necesita la GPL”. Certificar docenas de alternativas al copyleft sin defender ninguna no es neutralidad. Es una manera de trabar la única licencia construida para pelear.

§04

La definición nunca te menciona

Acá está el problema estructural, directo del ensayo: casi todos los puntos de la Definición de Código Abierto están “formulados como condiciones sobre la licencia del código fuente y no sobre lo que los usuarios son libres de hacer”. Diez criterios sobre cómo puede distribuirse el código. Nada sobre lo que vos podés hacer con él una vez que lo tenés.

Probalo vos. El documento es corto:

run 0/0

documento: The Open Source Definition · coincidencias: ninguna

freedom 0/0

documento: The Open Source Definition · coincidencias: ninguna

user 0/0

documento: The Open Source Definition · coincidencias: ninguna

La palabra “use” aparece una vez, en una regla sobre campos de aplicación: una licencia no puede prohibir que el programa se use, digamos, en un laboratorio de genética o en una empresa. Útil, pero eso es una restricción sobre restricciones, no un derecho que te entregan. En ningún lugar la definición dice que podés ejecutar el programa. La FSF numeró esa libertad como cero porque todo lo demás depende de ella. La OSD se la saltea porque la OSD es un documento sobre licencias, escrito para quienes las despachan. Los usuarios no eran el público.

§05

La definición no está rota en teoría. Tiene pruebas.

Si la OSD capturara de verdad la libertad, ninguna licencia podría pasar la revisión de la OSI y reprobar la de la FSF. Varias lo hicieron. Todo lo que sigue es oficial y certificadamente código abierto. Nada de esto es libre:

Prueba A — el testigo estrella

Sybase Open Watcom Public License 1.0

OSI
Aprobada. ¡Bienvenida a bordo!
FSF
No libre.

Modificalo y simplemente usalo vos (en tu casa, solo, con las persianas bajas) y eso cuenta como “Deploy”, lo que te obliga a publicar tu código fuente. Usar tu propio software ahora es un acto jurídico.

Según el Dr. Stallman: “no permite hacer una versión modificada y usarla en privado”. Exactamente la libertad que la OSD se olvidó de exigir.

Prueba B

Reciprocal Public License 1.5

OSI
Aprobada. ¡Bienvenida a bordo!
FSF
No libre.

Te exige publicar toda versión modificada que uses, para cualquier propósito (privado incluido), y restringe la venta de copias. Transparencia obligatoria, pero solo para vos.

Reciprocidad, en el sentido en que una máquina expendedora te devuelve el cariño.

Prueba C

NASA Open Source Agreement 1.3

OSI
Aprobada. ¡Bienvenida a bordo!
FSF
No libre.

Las contribuciones deben ser tu “creación original”, así que incorporar código libre existente de terceros queda descartado. Una licencia de colaboración con miedo a colaborar.

No es ciencia de cohetes. Legalmente, sin embargo, lo es.

Prueba D

Artistic License 1.0

OSI
Aprobada. ¡Bienvenida a bordo!
FSF
No libre.

Tan vaga que la FSF no pudo determinar qué permite realmente, con cláusulas célebremente “demasiado ingeniosas para su propio bien”. Perl se salvó de la onda expansiva con doble licencia.

El equivalente licenciero de las vibras.

Estas cuatro son las pruebas famosas, no el expediente completo. La lista de licencias de la FSF registra más licencias aprobadas por la OSI que clasifica como no libres, y un montón de letra chica hostil a la libertad a la que esta página ni llega. Los nombres cambian; el veredicto no. Ninguno de estos documentos fue escrito para proteger tu libertad.

Las restricciones también se apilan encima de las licencias, donde ninguna definición está mirando. El Dr. Stallman señala el compilador de Rust: posiblemente no libre en la práctica, no por su licencia sino por términos de marca que prohíben vender copias o distribuir versiones modificadas bajo el nombre. Así que ni siquiera una licencia totalmente libre cierra la cuestión, porque la casilla de verificación nunca mira más allá de la licencia.

§06

Ni siquiera significa lo que creés que significa

“Software libre” es ambiguo (¿libre de qué?), pero un eslogan lo arregla, y una vez que escuchaste “libertad de expresión, no barra libre” no volvés a equivocarte. “Código abierto” tiene el problema peor: su lectura literal es sencillamente incorrecta. Para la mayoría significa “podés mirar el código fuente”, que describe el software de código disponible, una cosa mucho más débil. Ningún eslogan puede sacarle al público la lectura obvia. Miralo fallar en su hábitat:

“Linux es software de ‘código abierto’, lo que significa, simplemente, que cualquiera puede obtener copias de sus archivos de código fuente.”

— Neal Stephenson, errándole al punto a toda velocidad

“El OSS es software cuyo código fuente está disponible gratuita y públicamente, aunque los acuerdos de licencia específicos varían en cuanto a lo que se permite hacer con ese código.”

— el estado de Kansas, logrando vaguedad legal a escala

Y la palabra siguió a la deriva. Gobierno abierto, educación abierta, ciencia abierta, lo que sea abierto. A esta altura suele significar apenas “participativo”, y en palabras del Dr. Stallman, “en el peor de los casos, se ha convertido en una palabra de moda vacía”. Un movimiento puede sobrevivir a los ataques. Sobrevivir a convertirse en palabra de moda es más difícil.

§07

Podés tener el código fuente y seguir preso

Supongamos que la licencia está bien y el código de verdad está ahí arriba, replicado y empaquetado. El aparato en tu mano igual verifica firmas criptográficas y se niega a arrancar cualquier cosa que compiles a partir de él. El nombre industrial de esto es tivoización. El del Dr. Stallman es más directo:

A estos dispositivos los llamamos “tiranos”, y la práctica se llama “tivoización” por el producto (TiVo) donde la vimos por primera vez. Aunque el ejecutable esté hecho de código fuente libre, los usuarios no pueden ejecutar de forma útil versiones modificadas, así que el ejecutable es de facto no libre.
Dr. Richard Stallman

Esto no es un caso borde. Android es la plataforma de computación más vendida de la historia, su núcleo es GPLv2, y la mayoría de los teléfonos Android se despachan exactamente así. Código abierto en la etiqueta, tirano en la caja. Y según el significado llano de “código abierto”, ni siquiera pasó nada malo.

La GPLv3 existe específicamente para prohibir esto. La FSF vio cerrarse la trampa y reconstruyó la licencia. La respuesta del mundo del código abierto, en su mayor parte, fue quedarse en la GPLv2 y seguir despachando. Cuando la filosofía es lo-que-funcione, los tiranos son lo que funciona.

He jurado sobre el altar de Dios hostilidad eterna contra toda forma de tiranía sobre la mente del hombre.
Thomas Jefferson, carta a Benjamin Rush, 1800

Jefferson hablaba de la tiranía sobre las mentes humanas. Tu teléfono tiene exactamente una mente y un candado encima. Otro siglo, el mismo defecto de diseño.

§08

El software potente y confiable puede ser malo

El argumento del código abierto es que la apertura hace al software más potente y más confiable. Eso invita una pregunta que el marco no tiene forma de procesar: ¿potente para quién?

¿Y si el software está diseñado para encadenar a sus usuarios? Entonces la potencia significa que las cadenas aprietan más, y la confiabilidad, que son más difíciles de quitar.
Dr. Richard Stallman

Espionaje, restricciones, puertas traseras, actualizaciones impuestas. El Dr. Stallman las enumera como prestaciones privativas estándar que “algunos partidarios del código abierto quieren implementar en programas de código abierto”. El DRM de código abierto se propuso con toda seriedad: publicá el código de la cosa que te restringe, dejá que la comunidad lo endurezca, y después despachalo en un aparato que no podés cambiar. El código abierto, como metodología, no presenta objeción a nada de esto. No hay nada en el marco con qué objetar.

El spyware de código abierto sigue siendo spyware. Solo que ahora podés leer exactamente cómo te vigilan.

§09

La estrategia del silencio funcionó. Ese es el problema.

¿Por qué ocurrió la división, para empezar? Porque la ética incomodaba las reuniones de ventas. “Plantear cuestiones éticas como la libertad… es pedirle a la gente que piense en cosas que quizás preferiría ignorar”, y los ejecutivos no compran incomodidad. Así que los líderes del código abierto dejaron de plantearlas. Esto es lo que produce ese entrenamiento cuando aparece software privativo genuinamente excelente:

el entusiasta del código abierto

“Me sorprende que hayan logrado que el programa funcione tan bien sin usar nuestro modelo de desarrollo. ¿Cómo consigo una copia?”

Esta actitud “premiará esquemas que nos quitan la libertad, conduciendo a su pérdida”.

el activista del software libre

“Tu programa es muy atractivo, pero valoro más mi libertad. Así que lo rechazo. Haré mi trabajo de alguna otra manera.”

“Si valoramos nuestra libertad, podemos actuar para mantenerla y defenderla.”

El cambio de marca entregó usuarios de a millones, y los entregó desarmados. El código abierto “trae a mucha gente a nuestra comunidad, pero no le enseña a defenderla”. Tarde o temprano cada uno de esos usuarios recibe una oferta tentadora para volver a lo privativo (mejores funciones, un plan gratuito, un descuento) y nada en la cosmovisión del código abierto le da una razón para decir que no. Donde amar la libertad parece una excentricidad, gana el descuento.

Nadie puede darte la libertad. Nadie puede darte igualdad ni justicia ni nada. Si sos un hombre, la tomás.
Malcolm X, 1965
§10

Separate de las corporaciones que quieren el volante

Cuando en el curso de los acontecimientos informáticos se vuelve necesario que una comunidad disuelva el vocabulario que la ha conectado con una página de patrocinadores, un respeto decente a las opiniones de la humanidad exige que declare las causas. Mejor todavía: que las demuestre.

“Libre” y “abierto” compiten por el mismo casillero en tu cabeza, y solo uno de los dos te enseña algo mientras lo ocupa. “Toda actividad que promueve la palabra ‘abierto’ tiende a extender la cortina que esconde las ideas del movimiento del software libre.” Cada conferencia patrocinada y cada iniciativa corporativa de código abierto corre esa cortina un poco más.

Las empresas que financian todo esto no están confundidas. Lo abierto es una metodología, una cadena de suministro, un canal de contratación, una casilla de cumplimiento. Todo eso es financiable. La libertad es una exigencia, y nadie financia exigencias contra sí mismo. Nadie logró capturar los valores del movimiento, así que capturaron su vocabulario, y con eso alcanzó. Los términos neutrales tampoco lo deshacen; sobre FOSS y FLOSS, el Dr. Stallman es seco: “si querés defender la libertad, usar un término neutral no es el camino”.

La libertad nunca la entrega voluntariamente el opresor; tiene que exigirla el oprimido.
Dr. Martin Luther King Jr., Carta desde la cárcel de Birmingham, 1963

Así que separate. No por pureza, por aritmética. El vocabulario está tomado, la definición tiene patrocinadores, y la organización que la sostiene les responde a ellos, no a vos.

Podrías seguir discutiendo esto para siempre. O podrías notar que dejó de ser una discusión hace rato, porque es un teorema.

§11

No me creas a mí. Auditalos.

Ambas organizaciones son entidades sin fines de lucro 501(c)(3) de Estados Unidos, y ambas publican sus finanzas. Eso convierte esta en la rara discusión de internet que se puede zanjar con fuentes primarias. Cada enlace de esta sección lleva a un documento alojado por las propias organizaciones.

La plata de la OSI es patrocinio corporativo, vendido en niveles con nombres como Titanium, Diamond, Platinum y Gold, igual que se venden los stands de una conferencia. Microsoft lo hizo oficial en 2017, sumándose a Google, IBM, GitHub, Facebook y Comcast en la página de patrocinadores. Existe un programa de “Supporting Member” para individuos, pero es una puerta lateral en un edificio diseñado para corporaciones. El informe anual 2025 le pone números: en 2024 la OSI recaudó $520.000 de patrocinios corporativos y $249.000 en subvenciones, contra $26.000 de cuotas de membresía. La puerta lateral es el 2,4% del edificio.

La FSF presenta el papeleo aburrido. Su estado auditado más reciente, FY2024 (ejercicio cerrado el 30 de septiembre de 2024) pone las cuotas de membresía en $676.664 y las contribuciones directas en $381.322, sobre ingresos totales de $1.312.822. Hacé la división: las cuotas y regalos individuales son aproximadamente cuatro quintos de todo lo que recibió la FSF. El estado hasta detalla $22.389 en Bitcoin y Litecoin de donantes. Activos netos al cierre: cerca de $1,35 millones. Ese es todo el cofre de guerra de la organización que defiende la GPL, más chico que un error de redondeo en el presupuesto de marketing de cualquiera de los patrocinadores.

Una organización es lo que sus ingresos hacen de ella. La §03 hizo este argumento con adjetivos; esto es el mismo argumento en dólares, firmado por un auditor independiente. Si creés que esta página maquilla los números, mejor. Andá a verificar: todos los estados financieros y Formularios 990 de la FSF son públicos, desde hace años.

Ingresos de la FSF por fuente · FY2024, auditados
82%de personasindividuales
  • Cuotas de membresía $676,664 · 51.5%
  • Contribuciones individuales $381,322 · 29.0%
  • Donaciones en Bitcoin y Litecoin $22,389 · 1.7%
  • Todo lo demás (ventas, intereses, en especie) $232,447 · 17.7%
tabla de datos
FuenteUSDParte
Cuotas de membresía$676,66451.5%
Contribuciones individuales$381,32229.0%
Donaciones en Bitcoin y Litecoin$22,3891.7%
Todo lo demás (ventas, intereses, en especie)$232,44717.7%
Ingresos totales$1,312,822100%

Fuente: estados financieros auditados de forma independiente, ejercicio cerrado el 30 de septiembre de 2024.

Ingresos de la OSI por fuente · 2024, autoinformados
70%patrocinadoresy subvenciones
  • Patrocinios corporativos $520,000 · 47.7%
  • Subvenciones (fundaciones) $249,000 · 22.8%
  • Contribuciones (tipo de donante sin declarar) $227,000 · 20.8%
  • Eventos y otros $69,000 · 6.3%
  • Cuotas de membresía $26,000 · 2.4%
tabla de datos
FuenteUSDParte
Patrocinios corporativos$520,00047.7%
Subvenciones (fundaciones)$249,00022.8%
Contribuciones (tipo de donante sin declarar)$227,00020.8%
Eventos y otros$69,0006.3%
Cuotas de membresía$26,0002.4%
Ingresos totales$1,091,000100%

Fuente: el propio informe anual 2025 de la OSI, columna 2024, redondeada allí al millar. Autoinformado; no es una auditoría independiente.

La misma pregunta, los dos libros, el mismo año. Mirá la porción azul: cuotas de membresía de personas individuales. En la FSF es el renglón más grande de todos, el 51,5% del total. En la OSI es el 2,4%, y los patrocinios corporativos más las subvenciones de fundaciones suman el 70%. La plata azul vota con los pies. La plata ámbar vota en el directorio.

Diez años de libros contables · 2015–2024
$0$1M$2M$3M2015201820212024FSFOSI
2015 2024
FSF · 2024 estado auditado
Ingresos totales
$1,312,822
Activos netos
$1,351,023
Cuotas de membresía
$676,664 · 51.5%
OSI · 2024 su propio informe anual
Ingresos totales
$1,091,000
Activos netos
no declarado
Cuotas de membresía
$26,000 · 2.4%

Una nota sobre las cuotas: las auditorías de la FSF no las detallaban por separado antes del FY2021 (iban dentro de “contribuciones”), y la OSI jamás puso un renglón de cuotas en un Formulario 990 en toda su vida. Su primera divulgación, en su propio informe anual 2025, fue 2,4% para 2024. Una membresía que nadie se molesta en medir es una membresía que no paga las cuentas.

Una cosa más que la década deja clara: la FSF nunca tuvo un fondo patrimonial. No hay un colchón estilo universidad capitalizándose en silencio; los activos netos rondaron un solo año de gastos durante diez años, y el pico de 2018–19 fueron regalos únicos, el millón de dólares de Handshake entre ellos, gastados haciendo el trabajo. Todos los años los libros vuelven a la misma pregunta: ¿van a renovar suficientes personas? Depende de sus miembros más de lo que creés. La curva de la OSI también sube, y ya viste de quién es la plata que la dobla.

El muro de patrocinadores de la OSI · julio de 2026

21 patrocinadores corporativos en 8 niveles con nombre, más dos fundaciones.

Titanium 1
  • Automattic
Diamond 3
  • MongoDB
  • Cisco
  • Amazon Web Services
Platinum 3
  • Bloomberg
  • Google Open Source
  • Microsoft
Gold 5
  • Capital One
  • GitHub
  • Red Hat
  • Sentry
  • Eclipse
Silver 2
  • OpenLogic by Perforce
  • Block
Bronze 2
  • Blindside Networks
  • pretix
Partner 2
  • DLA Piper
  • LPL
Community 3
  • Open Project
  • Sourcegraph
  • WordUnscrambler

Si querés saber qué compra la plata de los patrocinadores, mirá lo que la OSI le hizo a su propio documento fundacional. En 2024 despachó la Definición de IA de Código Abierto, que bendice sistemas de IA como “código abierto” aun cuando los datos de entrenamiento que los construyeron permanecen secretos. El veredicto de la Software Freedom Conservancy está en su título: la definición “erosiona el significado de código abierto”. La defensa de la OSI fue que una definición más estricta habría excluido a todos los sistemas existentes. Leelo de nuevo. El estándar se aflojó hasta que los productos de los patrocinadores pudieran pasarlo. Eso no es custodia. Es un sello de goma con sala de espera.

La prensa del software libre lo vio pasar en tiempo real. Tux Machines siguió la ola de openwashing a fines de 2024 y retransmitió la crítica de la Conservancy cuando se nombró directamente a los que pagan. El patrón que esa cobertura encuentra una y otra vez es el que el gráfico de arriba ya te mostró: una organización que certifica lo que el muro de logos necesite certificado.

Techrights, que cubre a la OSI desde hace más de una década, es más crudo. Su serie documenta lo que llama la corrupción de la OSI, describiendo una pantalla de Microsoft y amigos que sus enemigos originales simplemente devoraron, financiada tan de arriba que la plata de los miembros apenas registra. Su obituario es una línea: causa de muerte, sobornos de Microsoft. Son palabras de pelea de un sitio militante, y así hay que pesarlas. Después volvé a mirar el gráfico. Cuotas al 2,4%. Los críticos más duros de la OSI y el propio informe anual de la OSI están describiendo la misma organización.

No hace falta adoptar la retórica de nadie para ver la forma. Cuando un cuerpo de estándares vive de patrocinios, sus estándares derivan hacia sus patrocinadores, y la OSAID es esa deriva impresa, ratificada y comunicada en gacetilla. La FSF lleva cuarenta años negándose a doblar las cuatro libertades. La OSI dobló su documento fundacional la primera vez que la plata se lo pidió. Una de esas definiciones va a significar lo mismo dentro de diez años. La otra significa lo que el nivel Titanium del año que viene necesite que signifique.

En ausencia de control verdadero sobre los distintos sistemas (que controlamos, usamos, poseemos o a los que simplemente nos conectamos) no podemos controlar nuestras vidas; alguien más nos controla.
Dr. Roy Schestowitz, “How Software Freedom Would Benefit Everybody”, 2026
§12

Los problemas recientes de la OSI, un catálogo breve

La buena voluntad que la OSI todavía traía a esta década, la viene gastando rápido. Empecemos con un precedente que rompió en 2021: un custodio de licencias emitiendo una declaración oficial sobre una persona. La OSI declaró “inapropiado” que el Dr. Stallman ocupara cualquier posición de liderazgo en la comunidad, se negó a asistir a eventos que lo incluyeran, y cortó la colaboración con la FSF hasta que fuera removido. Una organización construida para certificar licencias se autonombró certificadora de personas, y empezó por el hombre que fundó el movimiento que ella renombró. Las acusaciones en las que se apoyó fueron examinadas línea por línea, con fuentes primarias, en stallmansupport.org. Concluyas lo que concluyas ahí, el hecho institucional queda en pie: la OSI cortó a propósito, por escrito, su último lazo de trabajo con el movimiento del software libre.

Después vino el trabajo de definición. La §11 cubrió lo que la Definición de IA de Código Abierto permite; lo que vale agregar es que las complicaciones nunca terminaron. La disidencia de la Software Freedom Conservancy y de otros no se apagó, y el contraste con el otro bando es instructivo: la FSF convocó un grupo de trabajo en mayo de 2024 y sigue elaborando con cuidado criterios para aplicaciones libres de aprendizaje automático hasta el día de hoy, insistiendo en que los datos de entrenamiento y los scripts también porten las cuatro libertades. Una organización se está tomando años para hacer bien la libertad. La otra despachó lo que sus patrocinadores pudieran aprobar, contra reloj, y llamó ruido a la disidencia.

Y el organigrama cuenta su propia historia. Cuando la oficina de dirección ejecutiva quedó vacía a fines de 2025, llenarla llevó más o menos medio año de búsqueda, una cuidadora interina y una campaña de reclutamiento; el titular de FOSS Force para la contratación final dijo la parte que se calla: “Duane O’Brien Takes OSI’s Hot Seat” (“Duane O’Brien ocupa la silla caliente de la OSI”). Las instituciones sanas no penan durante meses para regalar su puesto más alto. Las sillas calientes queman por algo: quien se sienta hereda la lista de patrocinadores, la reacción contra la definición, y una comunidad que cada vez se pregunta más para qué existe la organización.

Sumalo. Denunció al fundador del movimiento, dobló su documento fundacional para las líneas de producto de sus patrocinadores, y apenas puede dotar su propia conducción. Ninguno de estos es el problema de una organización que le responde a los usuarios, porque los usuarios nunca fueron el electorado. La OSI representa a las corporaciones en la informática. Si sos una persona en la informática, no te representa a vos, y sus últimos años son la prueba que no deja de publicar sobre sí misma.

§13

Leé esta parte antes de enojarte

Nada de esto es un ataque a la gente del código abierto. La mayoría de ellos son la comunidad: mantienen los paquetes, revisan los parches, contestan issues a las once de la noche para desconocidos. Lo que se señala acá es un patrón continuo de malas prácticas en la cúpula de la institución, no la gente que hace el trabajo bajo su nombre.

En el movimiento del software libre no vemos al bando del código abierto como un enemigo; el enemigo es el software privativo (no libre).
Dr. Richard Stallman, en el ensayo que da nombre a este sitio

Eso es textual. Los desarrolladores de código abierto son aliados en la pelea que de verdad importa, la que es contra el software no libre. El desacuerdo no es una guerra entre bandos. Es contabilidad: sincerar qué palabras, licencias e instituciones están ayudando al movimiento del software libre, y cuáles lo drenan en silencio. Errá esa contabilidad el tiempo suficiente y todo descarrila, con todos a bordo convencidos de que el tren anda bien.

El punto del Dr. Stallman es que la gente del código abierto no es el enemigo; el software no libre lo es. Solo hace falta ser honestos sobre qué ayuda al movimiento del software libre y qué podría descarrilarlo.

Tomá las oficinas de programas de código abierto de las universidades. Muchas hacen un trabajo genuinamente bueno: sacan código de investigación de los cajones, enseñan a los estudiantes a contribuir río arriba, ordenan líos de licencias para que la plata pública produzca de verdad código público. Pero fijate para qué es el nombre. “Open Source Program Office” es una frase construida para la planilla presupuestaria de un rectorado. Burocracia, no filosofía. Lo que las buenas practican día a día se parece mucho al software libre; la etiqueta vino mayormente abrochada al papeleo del financiamiento.

La institución es otra historia, y la diferencia es estructural. Ninguna organización que deja que las empresas más grandes del mundo la conduzcan tiene tu interés en el corazón. No puede. No porque su personal sea mala gente, sino porque a los incentivos no les importa. La OSI vive del patrocinio corporativo, con Microsoft, Google, Amazon y Meta entre las firmas de los cheques. La FSF no acepta ningún miembro corporativo. Las empresas pueden donar con límites, y la donación no compra ni voto, ni asiento, ni palanca sobre la organización. Su plata son cuotas de membresía de individuos. Gente como vos y como yo, de a cuarenta dólares por vez. Uno de esos modelos de financiamiento puede ser despedido por su base. El otro es su base.

El poder no concede nada sin una exigencia. Nunca lo hizo y nunca lo hará.
Frederick Douglass, discurso de la Emancipación de las Indias Occidentales, 1857

El software libre vino primero, en 1983, y va a seguir acá al final, porque es el movimiento mejor definido: cuatro libertades contra las que podés poner a prueba cualquier licencia en una tarde, contra una marca cuyos propios promotores gastan la mitad del tiempo explicando lo que no significa. Una definición con dientes envejece bien. Una con patrocinadores se renegocia cada vez que los patrocinadores lo necesitan.

El alegato final

Dejá de discutir. Empezá a demostrar.

Todo lo de arriba era retórica. Esta parte no. La discusión entera de cuarenta años entra en tres símbolos, y acá están.

Definiciones

Sea UU el conjunto universal de todas las licencias de software. Definimos dos subconjuntos de UU:

F={U: cumple la Definicioˊn de Software Libre}F = \{\, \ell \in U : \ell \text{ cumple la Definición de Software Libre} \,\}

— las cuatro libertades: ejecutar, estudiar, modificar, redistribuir. Mantenida por gente que dice “libertad” en público.

O={U: cumple la Definicioˊn de Coˊdigo Abierto}O = \{\, \ell \in U : \ell \text{ cumple la Definición de Código Abierto} \,\}

— los diez criterios de la OSD. Mantenida por la OSI y una página de patrocinadores que ya conocés.

La afirmación a demostrar:

FO    OF, que juntas implican FO.F \subseteq O \;\land\; O \nsubseteq F, \text{ que juntas implican } F \subset O.

Lema 1. FOF \subseteq O

Tomá cualquier licencia F\ell \in F. Por definición, \ell otorga a los usuarios la libertad de ejecutar, estudiar, modificar y redistribuir el software, lo cual necesariamente exige que el código fuente esté disponible. Eso satisface los criterios centrales de la OSD (redistribución libre, acceso al código, permiso para obras derivadas), de modo que O\ell \in O. Formalmente:

(F    O)\forall \ell \,(\ell \in F \implies \ell \in O)

Esto es exactamente la inclusión de conjuntos, así que FOF \subseteq O vale. Por eso la sigla FOSS trata a los dos como casi superpuestos: toda licencia libre es automáticamente una licencia de código abierto, porque ejercer las libertades de estudiar y modificar exige la disponibilidad del código, que es a su vez un requisito del código abierto.

Lema 2. OFO \nsubseteq F

Para refutar la inclusión inversa alcanza con producir un único contraejemplo: una licencia 0O\ell_0 \in O tal que 0F\ell_0 \notin F.

0(0O    0F)\exists \ell_0 \,(\ell_0 \in O \;\land\; \ell_0 \notin F)

Tomá 0\ell_0 = la Sybase Open Watcom Public License 1.0. Está aprobada por la OSI, y no es libre: no permite hacer una versión modificada y usarla en privado. Un solo testigo alcanza, y este testigo no es hipotético. Tiene sitio web, una votación de comité y amigos (la §05 aportó tres más). El enunciado existencial es la negación lógica de OFO \subseteq F, así que la inclusión inversa falla.

Diagrama de Venn: F es un subconjunto propio de OUn círculo grande de trazos discontinuos, etiquetado O, código abierto, contiene por completo un círculo menor y sólido etiquetado F, software libre. La medialuna rayada entre ambos, O menos F, está marcada “Acá está Open Watcom, y otras licencias abiertas pero no libres”. El círculo F está marcado “Las licencias que se usan: GPLs, BSD, MIT, Apache…”.Ocódigo abiertoFsoftware libreO ∖ FAcá está Open Watcom, y otraslicencias abiertas, pero no libresLas licencias que se usan:GPLs, BSD, MIT, Apache…
Fig. 1 — O ∖ F no es el conjunto vacío. Lamentablemente.

Combinando los resultados

AfirmaciónForma simbólicaEstado
Toda licencia libre es de código abierto(F    O)\forall \ell \,(\ell \in F \implies \ell \in O)Verdadera
Toda licencia de código abierto es libre(O    F)\forall \ell \,(\ell \in O \implies \ell \in F)Falsaexiste un contraejemplo
Lo libre es un subconjunto propio del código abiertoFOF \subset OVerdadera

Teorema

Como FOF \subseteq O es verdadera y OFO \subseteq F es falsa, por definición FF es un subconjunto propio de OO:

FO    FOF \subseteq O \;\land\; F \neq O

FOF \subset O ∎

Observación

La diferencia de conjuntos práctica OFO \setminus F no es vacía: licencias técnicamente abiertas pero filosóficamente no libres. Esa medialuna es el núcleo matemático de toda la disputa: los dos bandos coinciden casi por completo en qué licencias califican, y discrepan por completo sobre si lo que se defiende es la apertura o la libertad. Las corporaciones notaron cuál de las dos no les incomoda.

Una observación empírica más sobre esa medialuna: casi nadie construye ahí. Las licencias con las que los proyectos reales se publican, copyleft o permisivas, son las aprobadas por la FSF: las GPL, BSD, MIT, Apache. El residuo O ∖ F es inventario de museo, licencias con votaciones de comité y cero usuarios. Lo cual te dice para qué sirve operativamente el “código abierto”: es una etiqueta para presentarles tu proyecto a las corporaciones. No es lo que te protege. En la medida en que algo te protege, es el copyleft, haciendo el mismo trabajo que hacía antes de que existiera la etiqueta.

El único “código abierto” en el que podés confiar es la parte que ya era software libre. Nunca necesitaste la O. Necesitabas la F.

✦ vida, libertad y la búsqueda de la libertad informática ✦

«¡Es software libre, y te da libertad!»

“Cada vez que decís ‘software libre’ en lugar de ‘código abierto’, ayudás a nuestra causa.” Eso es todo. Una palabra, dicha a propósito.

Y exigile más a las organizaciones que llevan puesto el nombre “código abierto”: las fundaciones, las oficinas de programas, las conferencias patrocinadas. Si quieren tu código y tu confianza, que digan software libre y lo digan en serio.

«Quienes renunciarían a una Libertad esencial para comprar un poco de Seguridad temporal no merecen ni Libertad ni Seguridad.»

Cambiá “Seguridad” por “una app un poquito más linda” y la frase sigue cerrando.

No cuesta nada. Es libre. Y gratis, por esta única vez, también.